Black Phone

Black Phone - Neon Films

© Imagen obtenida del afiche comercial de la película Black Phone

Scott Derrickson es un maestro del terror, quien ya se ha colado en nuestras peores pesadillas con The Exorcism of Emily Rose, Sinister, entre otras. Esta vez, y de la mano de Blumhouse Productions y de increíbles actores, nos trae Black Phone, adaptación cinematográfica del cuento de Joe Hill del mismo nombre. Dato curioso: Joe Hill es el hijo de Stephen King. ¿Debo decir algo más para que vean esta cinta?

Ethan Hawke encarna el papel de un asesino de niños que se esconde tras una máscara macabra (de las mejores logradas que he visto en el cine), la cual se adapta según sus planes y estado de ánimo. “El captor”, como sería su traducción al español, es el nombre con el cual los habitantes de un pequeño pueblo de los Estados Unidos bautiza a este individuo desconocido que se pasea por el pueblo en búsqueda de una nueva víctima. Y esta es Finney Shaw, interpretado por un perfectísimo Mason Thames, un adolescente con destellos de Tom Holland en cuanto a su físico como en su calidad interpretativa.

Finney es un chico tímido, es centro de burlas y golpes, quien cuenta siempre con la ayuda de su hermana menor, Gwen (Madeleine McGraw), otra joya de esta película. Finney es secuestrado por El captor, quien lo lleva a un sótano a prueba de sonido con solo una cama y un teléfono negro. El teléfono está desconectado, pero inexplicablemente suena, y cada vez que lo atiende, al otro lado de línea se encuentran las víctimas previas del secuestrador.

Black Phone -Neon Films

© Fotograma obtenido de la película Black Phone

Lo terrorífico de lo sobrenatural se conecta con lo atemorizante de la realidad y esto es lo que hace que esta película funcione. El miedo está presente en todos los personajes y en todos los espacios, y predomina en ese sótano donde además de ser visitado por El captor, hay encuentros sobrenaturales.

La violencia infantil es el tema central de esta cinta. Se pasea por la violencia doméstica, el bullying en las escuelas y por los niños secuestrados, torturados y asesinados. Pinta un retrato macabro dentro de un pueblo en los años 70 donde la ficción, en cuanto a este tema, no está muy lejos de la realidad.

Con Black Phone, donde se encuentran indiscutibles elementos de King tanto en el relato como en lo visual, Derrickson regresa al terror luego de un tiempo alejado de él, solo para confirmarnos que en este género es donde se siente más cómodo y donde sus increíbles habilidades resaltan en cada toma, en cada escena y con cada personaje de una manera brillante.

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