Relatos Salvajes

Relatos Salvajes - Neon Films

Fotograma obtenido de la película «Relatos Salvajes»

Argentina. 2014. Relatos Salvajes…El título no puede ser más acertado. Un film de 122 minutos que se divide en seis microhistorias que nada tienen que ver la una con la otra. Cada una nos acerca a un plano directo y palpable de lo que es la sociedad latinoamericana, relatando problemas comunes, de gente común en un sitio común. Y es que es ese el adjetivo que podría darle a la película: común. No cuenta nada nuevo, solo se asoma -con mucha inteligencia- a la realidad en cuanto a la manera de resolver los problemas cotidianos en América Latina y nuestro siempre presente instinto animal por salir ilesos.

Para hacerle honor a esta increíble pieza, debería analizar cada historia de manera individual, pero esta vez, sólo hablaré de las dos historias que más me marcaron que fueron la primera y la última.

Comienza con la historia de un tal Pasternak, la cual pienso que fue la más interesante y la manera perfecta para abrirnos camino hacia la mirada de esta sociedad histérica. Admito que soy un poco sensible al hecho de que Darío Grandinetti aparezca, que para mí, ya hace de la escena una inigualable. Ese acento que enamora, su pausa al hablar que seduce, me gusta todo de este gran actor.

Dicha historia se desarrolla en un avión donde un toque misterioso y hasta ridículo traspasa la pantalla para absorber al espectador y llevárselo consigo. Sientes la duda, el temor y luego el horror al saber quién es el piloto de ese avión. En un acto del más puro narcisismo el piloto se suicida, llevando a la muerte a todo el que lo hizo sufrir alguna vez. La venganza: forma común de solventar problemas y todo bajo la forma de la violencia. ¿A quién le regalarías un boleto a la muerte de tener el control? Es bastante pertubador tan si quiera pensarlo.

La escena que abre los créditos y que anuncia el final de la historia es grande: el avión apunto de estrellarse el cual se detiene en el preciso momento en que la música de los créditos comienza. Ya después de esto si la película se acaba no me importa. Visualmente me pareció tan fuerte que no necesito nada más. En los minutos que duró la historia me perdí en un montón de emociones que normalmente toma una película entera para sentirlas.

Relatos salvajes - Neon Films

Fotograma obtenido de la película «Relatos Salvajes»

En la última historia, se presenta la típica escena de una mujer en medio de un ataque de celos ambientado en su propia celebración de bodas. De por sí, ya dice bastante que hayan elegido el caso de una mujer celosa y no el de un hombre celoso. Es la paradoja del amor y la representación social del mismo. No es lo que se siente sino lo que se hace ver. En esta historia la chica se da cuenta de que su recién nombrado esposo la engañó con una compañera de trabajo. Esta hace todo lo posible por guardar las apariencias, continuando con la celebración y planificando –una vez más este tema- su dulce venganza sin salirse de los parámetros sociales visuales, es decir, pretender que nada sucede mientras dentro del matrimonio se vive un infierno.

La escena de celos llega demasiado lejos cuando ya no se puede disimular más, cuando es evidente que algo sucede entre los novios entrando en una confrontación terrible, destruyendo prácticamente todo el lugar. Sin entrar en más detalles, la historia termina de la manera más deliciosa cinematográficamente y pues, en la vida: con sexo. Los novios dejan detrás sus conflictos para terminar una vez más dando prueba de lo básicos que somos como especie. Terminan como animales revolcándose delante de la mirada de todos los invitados, falta ver si dicho acto hace finalizar la pelea y dejan todo en paz o si solo sirvió como una pequeña pausa para olvidarse un rato de todo. Es decir, lo que pasa a cada rato con nosotros.

Fotograma obtenido de la película «Relatos Salvajes»

Siento que la película deja claro con todos sus elementos (música, imágenes, diálogos…) lo que es el hombre: un simple animal salvaje. Con instinto de supervivencia, con pulsaciones que van más allá de lo racional y esa grave y tan aburrida necesidad de ser el rey de la selva. Es un espejo muy acertado en muchos casos de la figura latinoamericana,  cuando hombres y mujeres se hacen paso en la vida a través de costumbres terribles con base en la violencia. Pero esto también va para el mundo entero, donde los chantajes, engaños y la violencia juegan un papel esencial en el desarrollo de dichas sociedades.

Con un humor bastante negro, critica de una forma simple pero muy directa a la sociedad de América Latina, basándose en ejemplos tan clichés que hacen parte de nuestra vida cotidiana, que van desde el hombre reprimido socialmente hasta la mujer celosa, pasando por otros personajes tan caricaturescos que parece ridículo la manera en la que estos actúan pero que son fieles representaciones de nuestro comportamiento.

Una película del argentino Damián Zsifrón, a quien -dijo- le molesta que la vida sea pura realidad mientras que plasma en el cine justamente la realidad de la vida. Sin más, otra joya argentina que fue nominada a los premios de la Academia como mejor película de habla no inglesa en el 2015 y su director fue nominado a la Palma de Oro en Cannes del mismo año.

Es una película que hace realmente reflexionar con respecto a nuestra condición de humanos y sobre todo, a nuestra condición de animales. Nos lleva a ponernos a nosotros mismos dentro de las situaciones por la que atraviesan los personajes, más reales que ficticias, y resulta muy divertido pensar en lo que haríamos si estuviésemos pasando por una situación similar o incluso recordar cuando nos hemos encontrado en alguna de ellas en el pasado.

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