The Lobster

Langosta - filmfilicos blog de cine

Fotograma obtenido de la película “The Lobster”

¿Es tan necesaria la vida en pareja para ser feliz?

¿Es realmente imprescindible otra persona para poder sentirse completo?

En un universo no muy alejado al real, el griego Yorgos Lanthimos plasma el lado que hace al hombre hombre, exprimiendo nuestras debilidades hasta el punto de presentarnos un vacío tan absurdo que cuesta creer que sobre esa base de nada, es donde la sociedad camina y se desarrolla, con Colin Farrell y Rachel Wiesz en los papeles principales.

431326

La trama es sencilla: si eres soltero tienes dos opciones: ingresar a un hotel donde tienes 45 días para encontrar una pareja, de lo contrario te convertirán en el animal que elijas o, puedes huir y pertenecer al grupo de rebeldes que están en contra de esta quimera del amor y la pareja, denominado “los solitarios”, quienes se inventan una innumerable cantidad de reglas para evitar a toda costa crear algún tipo de vínculo afectivo con alguien y literalmente deben correr e huir si no quieren ser cazados por aquellos que sí buscan encontrar a su “media naranja”.

Es una batalla entre aquellos que sienten que la vida radica en concentrarse en una persona y hacer su vida con ella  y aquellos que saben con certeza que no necesitan de nadie para sentirse completos y a quienes incluso la idea de estar en pareja les resulta desagradable.

Los 45 días para encontrar un compañero es simplemente para contabilizar de alguna manera la presión que pueden sentir muchas personas al momento de buscar su otra mitad, la presión social que se ha establecido durante años y años para encontrar a alguien, la cual lleva a realizar cosas inimaginables a la hora de la conquista intentando mostrar lo que no somos y que pretendemos ofrecer sólo para obtener lo que la sociedad dice que necesitamos.

Los que se dejan llevar por la corriente social se encuentran en un hotel de lujo, con todas las comodidades, mientras que los solitarios se desenvuelven en el bosque, como animales salvajes tratando de sobrevivir en un mundo que te empuja a crear lazos incluso cuando no quieres hacerlo.

The Lobster - Neon Films

Fotograma obtenido de la película “The Lobster”

El uso de la música clásica como impulsor de sensaciones crea el ambiente perfecto para contextualizarnos dentro de la narrativa y preguntarnos a nosotros mismos de qué lado estamos o de qué lado queremos estar. Es interesante el hecho de convertirse en un animal sino encuentras pareja, nos remite a la base de lo que realmente somos y en lo que nos convertimos al estar enamorados: seres vivos sin capacidad de racionalizar propiamente.

Recalco que lo siguiente es un punto de vista totalmente personal y mi interpretación con respecto a la situación que plantea la cinta: el estar soltero es castigado y la sanción es ser un animal, es decir, que te devuelven a tu forma original. Pero el estar comprometido también lo hace. La tarea de analizar y reflexionar cuando se está en una relación se hace complicada, ya que se piensa por dos intereses muchas veces distintos, el tomar decisiones correctas es un reto y buscas sobrevivir de la manera que sea posible. Conclusión: el bando que tomes siempre te llevará a obtener el mismo resultado, tú elijes si vivirlo solo o acompañado.

Con escasos movimientos de cámara, las escenas son presentadas de una manera estática y repetitiva, con las cuales su director pone en evidencia que dentro de este mundo de relaciones y amor no hay matices, debe ser blanco o negro para que sea socialmente aceptado, ejemplificando la diversidad sexual, entre otras cosas.

The Lobster - Neon Films

Fotograma obtenido de la película “The Lobster”

The Lobster es una cinta donde Lanthimos halla un goce infinito retorciendo nuestra conciencia, echándonos en cara todas nuestras vergüenzas y debilidades, nuestro ego cargado de estupideces sociales y lo más básico y absurdo de ser un ser humano. Y es que este director se destaca por sorprendernos en cada una de sus obras al tratar temas cotidianos de una manera exquisita, como si no hubiese espacio para la ficción, únicamente para el ambiente creado donde sitúa todo, sea real o imagionario. Lo que viven sus personajes, la manera en que están construidos y cómo retrata a nuestra sociedad es tan real que asusta.

Este filme es una paradójica comparación entre el amor y las peores cosas de la vida, donde lo sitúa en un pedestal como símbolo supremo que rige la vida de los seres humanos pero que es de igual manera, la perdición de los mismos. Es una sátira de las relaciones, de la sociedad y de cómo buscamos encajar en cada uno de los elementos establecidos, empujados por una voluntad zombie de aparentar ser lo que el resto quiere que seamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *