Judy

Judy - Neon Films

Fotograma obtenido de la película «Judy»

Para concluir el mes de cumpleaños y fecha de aniversario de muerte de la increíble actriz y madre de Liza Minelli, Judy Garland (The Wizard of Oz), decido hablar de su fascinante vida, la cual es llevada a la gran pantalla de la mano de Rupert Goold y de una actriz que nació para interpretarla: Renée Zellweger.

Agradezco la tendencia actual de la industria de regalarnos biopics de sus grandiosos artistas, si bien no es más que Hollywood aprovechándose de la tragedia de sus más grandes juguetes para vender. Sea como sea, lo agradezco y esta biopic no es más que el foco supremo y único sobre uno de dichos juguetes que se rompió en el camino y que no pudo reamarse a pesar de los aplausos y el cariño de su público.

Este año, Renée Zellweger regresa a la cima con “Judy”, un papel que le valió el premio Oscar como Mejor Actriz y que la ata más que nunca al espíritu de una mujer atormentada por la industria de Hollywood, algo a lo que Zellweger no es del todo ajena.

Judy - Neon Films

Fotograma obtenido de la película «Judy»

Para la actriz texana este papel posee un peso simbólico importante, habiendo pasado ella misma por el ojo del huracán hollywoodiense, y viéndose obligada a tomarse un descanso de tan exigente mundo. Zellweger, alega que, sin sus vivencias personales y la necesidad de retirarse del ojo público, no hubiese sido posible interpretar a Judy. El punto más alto de esta cinta es sin duda alguna su interpretación. Ella se muestra vulnerable y real, con una crudeza marcada por los fantasmas de la actriz por excelencia de la Era Dorada de Hollywood, que inunda la pantalla de pena y de una profunda tristeza.

La película, a pesar de permitirse licencias creativas para enaltecer el significado de Garland para la industria y sobre todo para la comunidad LGTBI, está apegada a una realidad desgarradora, contada en tiempos pasados y presentes, que se conjugan como recuerdos de una Judy demasiado cansada y necesitada de cuidados. La cinta se sitúa mayormente en Londres a finales de los 60, cuando Judy decide aceptar un trabajo de cinco semanas para cantar en el club “Talk in the Show”. Se ve obligada a hacerlo ya que sus problemas financieros no le permiten mantener a sus hijos y debe costear un abogado para ganar su custodia contra Sidney Luft, tercer esposo de la actriz.

El presente se nos muestra lleno de cicatrices, una Judy desecha y sin voluntad nos recuerda cada vez que tiene la oportunidad su extenuante infancia, bien sea porque la cuenta ella misma o cuando apela a su memoria al recordar cuando se preparaba para interpretar a Dorothy en The Wizard of Oz. La cinta muestra la inapropiada relación con Louis B. Mayer, co-fundador de la MGM, quien explotaba a la joven actriz. El reemplazar el sueño y la comida con pastillas, tabaco y café, las largas horas de trabajo, entre otras cosas, la llevaron a una fuerte depresión por la cual se refugió en el alcohol y en la morfina; esta mezcla hizo de ella una zombie que cantaba por inercia, llegando tarde a todos sus compromisos profesionales y haciendo que nadie quisiera trabajar con ella.

Judy - Neon Films

Fotograma obtenido de la película «Judy»

Renée Zellweger canta en vivo. Es su voz, quebradiza y melancólica la que se escucha en las canciones más célebres de Judy Garland, entre ellas, la cual es considerada la mejor canción del cine por la American Film Academy: Over the rainbow. Encorvada y con una mirada triste, encarna a la perfección el dolor y el desespero de esta estrella, sus esfuerzos en vano por volver a estar en la cima, sus problemas de adicción, sus manierismos y sobre todo la fragilidad e inseguridad de la actriz que nos ha regalado hermosos personajes a lo largo de su vida, entre ellos Dorothy Gale en The Wizard of Oz  (1939) por supuesto, pero también Esther Smith en Meet me in St. Louis (1944) y Esther Blodgett / Vicki Lester en la segunda entrega de A star is born  (1954).

La película en sí, cuenta con elementos cinematográficos que se quedan en lo “correcto” o incluso en lo básico, como si Goold hubiese simplemente otorgado todo el espacio a Renée Zellweger, para que ella cargase la película, tal y como se siente desde el inicio, ella la lleva con una inteligencia y ua gracia dignas de admirar. Judy es de Renée, y Renée es de Judy. Juntemos los talones para que siga habiendo interpretaciones así.

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